Cuidar bien tu ropa es la mejor forma de proteger tu inversión y mantener cada prenda en perfecto estado por más tiempo. En esta guía encontrarás las instrucciones oficiales de lavado, planchado y secado para cada tipo de tejido disponible en Ferouch. Sigue las indicaciones según el material de tu prenda y conserva el acabado original de fábrica.
El algodón es el tejido más usado en moda masculina casual por su resistencia, transpirabilidad y facilidad de mantenimiento. Sin embargo, su talón de Aquiles es la temperatura: lavado o secado con calor excesivo puede encoger las fibras de forma irreversible. Para que tus prendas de algodón Ferouch mantengan su forma y color lavado a lavado, sigue estas instrucciones:
El lino es una fibra natural que gana carácter con el uso y los lavados. Su textura ligeramente rugosa y su capacidad para regular la temperatura lo convierten en el tejido ideal para primavera-verano. Lo que muchos no saben es que el lino se arruga fácilmente y necesita plancha para recuperar su caída natural. Con el cuidado correcto, una prenda de lino puede durar muchos años sin perder su calidad.
El lyocell, conocido comercialmente como TENCEL™, es una fibra de origen vegetal obtenida de pulpa de madera. Es uno de los tejidos más suaves al tacto, con alta capacidad de absorción y un drapeado fluido que le da caída elegante a cualquier prenda. Precisamente por esas propiedades es que requiere un cuidado más delicado que el algodón convencional: el calor y la fricción pueden deteriorar las fibras y deformar la prenda.
Las prendas de lana y mouflón son las más exigentes en términos de cuidado, pero también son las que más recompensan cuando se mantienen bien. La lana es una fibra proteica natural con capacidad autorregulante de temperatura: aísla del frío, es resistente a los olores y no necesita lavarse tan seguido como otros tejidos. El mouflón, una variedad de lana cardada, ofrece un acabado aterciopelado especialmente suave al tacto.
El principal enemigo de estos tejidos es la combinación de calor + fricción + agua: esa mezcla provoca el afieltrado, un proceso irreversible en el que las fibras se compactan y la prenda encoge drásticamente.
Los sweaters y chalecos de punto son prendas técnicamente complejas: sus fibras entrelazadas les dan elasticidad, pero también las hacen vulnerables a la deformación si se lavan incorrectamente. El principal error es colgarlos húmedos, lo que hace que el peso del agua estire el tejido en los hombros y pierdan su forma original. La clave está en el lavado a mano y el secado horizontal.
Aunque son fibras con características muy distintas, tanto la lana fina como el polyester 100% comparten el mismo protocolo de cuidado: lavado a mano suave, sin centrifugado y secado en plano. La lana fina —como el merino— es delicada y sensible al calor, mientras que el polyester es sintético y resistente, pero puede deformarse con secadora a alta temperatura. El lavado en seco también está permitido para ambos.
La mejor forma de lavar un sweater de lana es a mano, en agua fría y con detergente especial para ropa delicada o lana. Sumerge la prenda y muévela suavemente sin estrujar ni retorcer. Escurre el exceso de agua presionando suavemente contra el lavatorio y extiéndelo sobre una superficie plana para que seque sin perder su forma. Nunca lo laves en lavadora —aunque el programa sea de lana—, y nunca lo cuelgues húmedo porque el peso del agua deforma los hombros de forma permanente.
Sí, pero con precauciones. El lino, como pueden venir los pantalones de hombre, tolera la lavadora siempre que uses el ciclo delicado con agua fría (máximo 30°C) y un detergente suave. El lino se arruga con facilidad, especialmente cuando sale de la lavadora muy comprimido; por eso se recomienda no sobrecargar el tambor. Para planchar, hazlo cuando la prenda todavía esté ligeramente húmeda y usa temperatura media con vapor: así eliminas las arrugas con menos esfuerzo y sin dañar las fibras.
Para prendas de 100% algodón, como pueden ser las camisas de hombre, la temperatura de plancha correcta es baja (nivel •, entre 110°C y 130°C). Si la prenda tiene algún tipo de estampado o bordado, plancha del revés para evitar que el calor dañe el acabado decorativo. Si tu prenda es una mezcla de algodón con otro tejido más delicado, ajusta siempre la temperatura al nivel del componente más sensible. En caso de duda, empieza desde la temperatura más baja y ve subiendo gradualmente.
No. Las prendas de lyocell, también conocido como TENCEL™, no deben ir a la secadora bajo ninguna circunstancia. El calor puede dañar las fibras y provocar que la prenda encoja o pierda su forma y suavidad característica. Lo correcto es colgarla o extenderla sobre una superficie plana a temperatura ambiente. Si queda con arrugas después de secar, plancha a temperatura media cuando aún esté ligeramente húmeda.
La lana es una fibra naturalmente autorregulante: resiste los olores, absorbe la humedad del cuerpo y tiene propiedades antimicrobianas que la hacen mucho más duradera entre lavados que otros tejidos. En condiciones normales de uso, un sweater de lana no necesita lavarse después de cada puesta. Si la prenda no tiene manchas visibles, con airearla en un lugar ventilado entre usos es suficiente. En temporada de invierno, una limpieza en seco al finalizar la estación es lo ideal antes de guardarla.
Todas las prendas Ferouch incluyen una etiqueta interior con la composición exacta del tejido y los símbolos internacionales de cuidado según la norma ISO 3758. Antes de lavar cualquier prenda por primera vez, revisa siempre esa etiqueta: ahí encontrarás la temperatura máxima de lavado, si se puede planchar y a qué temperatura, si va a secadora, si acepta blanqueador y si se puede lavar en seco. Si la etiqueta ya no es legible, sigue las instrucciones de esta guía según el material indicado en la ficha del producto en nuestra tienda online.